miércoles, mayo 23, 2018

BORG MCENROE (BORG VS. MCENROE)


 
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El cine está encontrando últimamente un filón en los temas deportivos basado en acontecimientos reales, algo que demuestra que al menos se están buscando nuevos temas que explotar y que el mundo del deporte con su trasfondo tanto de crónicas de superación personal como de enconadas rivalidades pude ser enormemente atractivo para el público. Una muestra de este nuevo fenómeno ya lo tuvimos con Rush (2013), sobre la relación entre los ases del automovilismo James Hunt y Niki Lauda o la más reciente The Battle of the Sexes centrada en la figura femenina del tenis Billy Jean King. Precisamente uniendo elementos temáticos de estas dos películas ha emergido esta interesante aunque muy irregular Borg vs. McEnroe, sobre los avatares que rodearon la mítica final tenística de Wombledon de 1980 entre el apolíneo sueco Björn Borg (Sverrir Gudnason) y el malencarado norteamericano John McEnnroe (Shia Lebouf) en una coproducción entre Suecia, Dinamarca y Finlandia que mira al mercado internacional dotando al filme de apariencia de producción hollywoodiense aunque con algún que otro elemento europeo. El prácticamente debutante realizador danés Janus Metz Pedersen realiza un trabajo esforzado -meticulosa recreación de los partidos, buena disposición estructural narrativa con al utilización de flashbacks y otros recursos para comprender la compleja psicología de los dos protagonistas- pero no consigue que está película pueda entusiasmar a seguidores no habituales del tenis, pese a que el filme en todo momento trata de ser (torpemente) un drama psicológico.


Como toda película sobre rivalidad que se precie, nos encontramos ante dos contrincantes antagónicos: Borg, el número 1 mundial en 1980, un muchacho ex niño prodigio del tenis manejado por un codicioso entrenador, enfermizamente meticuloso, ambicioso y con la consigna de no expresar jamás sus sentimientos tanto en la cancha como en la vida pública, y McEnroe, un bocazas faltón, antideportivo, niño caprichoso y odiado por el público (al contrario que el sueco) pero que en realidad parecía esconder cierta fragilidad, justo lo contrario que Borg. Esta disparidad de caracteres, ambiciones y en definitiva visión ante el deporte y la vida está bien recogida en la película pero por alguna razón parece que se queda corta. Los dos actores protagonistas se esfuerzan con sus personajes (y ya no digamos en las escenas de tenis), pero un guión sinuoso y a veces incompleto impide logros interpretativos mayores. El momento culminante de la final de Wimblendon puede llegar a aburrir a los que no les interese el tenis, y ni tan siquiera su épico final resulta todo lo emocionante que debería si, aunque eso si, el mensaje de conclusión es nítido y claro y un buen ejemplo de como debe de ser la deportividad. En el futuro seguramente llegarán más películas de este tipo y puede resultar apasionantes y ser grandes películas, aunque no sea el caso de esta.  


martes, mayo 15, 2018

LUCKY




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La película póstuma del veteranísimo y casi mítico Harry Dean Stanton (1926-2017) ha tenido una gran virtud: mostrar una de las mejores interpretaciones de este gran actor, normalmente asociado a memorables personajes secundarios (Pat Garret y Billy the Kid, El Padrino II, Alien, Corazón Salvaje, La Milla Verde) pero también con protagonismos antológicos como Paris-Texas (1984). Y como  podía ser de otra manera el último filme del intérprete de Kentucky nos muestra a un Stanton casi interpretándose a si mismo haciendo una amalgama-homenaje de los universos fílmicos que ha llevado a cabo en su larga carrera con sus registros interpretativos correspondientes: el western, las alucinantes ocurrencias del cine de David Lynch- el propio Lynch interviene como actor con un personaje efectivamente Lynchiano- o la aridez fílmica y conceptual de Wim Wenders. Una comedia dramática sobre la vejez y el paso del tiempo que consigue conmover sin recurrir al sentimentalismo y que se sostiene principalmente con el estupendo trabajo de Harry Dean Stanton.

Dirigida de manera más que eficaz por el actor John Carroll Lynch- que nada tiene que ver con David Lynch- en el que es su prometedor debut como director, Lucky además de las ya comentadas referencias a David Lynch y Wenders contiene no pocos elementos del espíritu de aquel Hollywood de los 70  que de la mano de directores como Coppola, Scorsese, Dennis Hopper o Hal Ashby trató de reinventar el cine estadounidense aunque todo con un tamiz contemporáneo y un estilo narrativo más deudor de gente como los hermanos Coen. El Lucky del título es un nonagenario anciano de un pequeño pueblo tejano, soltero empedernido, cabezota, ácrata y cínico observador aunque respetado y querido por sus vecinos que trata de vivir sus presumilbles últimos años de manera despreocupada aunque eso no es tarea sencilla. Sus miedos vitales parecen resurgir y acentuarse pero él está decidido a no cambiar nada de su comportamiento ni de su filosofía vital. Con grandes momentos de interactuación de personajes y diálogos con chicha y sobre todo encanto la película descansa principalmente en el elemento humano representado por las circunstancias de su protagonista y  en el fino equilibrio entre lo dramático y lo cómico. También es mencionable lo bien que funciona un curioso cast de secundarios en los que aparte de David Lynch se encuentran actores de reparto televisivos de toda la vida como Barry Shabaka Henley, el también habitual secundario Ed Begley Jr., la ex estrella teen de los 50 James Darren o Tom Skerrit que se reencuentra con Stanton casi 40 años después de Alien en una curiosa secuencia. Y todo en conjunto la mejor despedida que Harry Dean Stanton podía tener. 


lunes, mayo 07, 2018

ISLA DE PERROS (ISLE OF DOGS)



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Wes Anderson es un director que, al menos hasta ahora, siempre consigue dar en la diana en cuanto a la calidad de sus películas. Ese universo suyo visualmente barroco y su peculiar estilo de comedia de sutil pero gamberra ironía puede que no consiga convencer y gustar a todo el mundo, pero que duda cabe que es un director peculiar y con un enorme sentido del riesgo como ya ha demostrado en Los Temenbaums (2001), Life Aquatic (2004), Viaje a Darjeeling (2007), Moonrise Kingdom (2012) o El Gran Hotel Budapest (2014). Esta nueva incursión en el cine de animación stop motion tradicional tras los excelentes resultados de El Fantástico Sr. Fox (2009) consigue ser una película original, con enorme mala uva y sobre todo muy divertida. Dirigido a un público adulto y con algunos insertos de animación de dibujos tradicional y por ordenador, este filme tiene como singular característica el de estar planteado en su forma como un homenaje al cine y la cultura japonesa y en especial a Akira Kurosawa, aunque dicho homenaje esta claramente previsto de parodia cierta chanza del mundo nipón que desde el país del sol naciente muchos no se han tomado muy bien. Utilizando de manera contemporánea los recursos de las fábulas con animales parlantes, el cuento de hadas y la mitología japonesa, Anderson nos plantea una tronchante y hábil sátira de la política internacional, las maquinaciones de los gobiernos y las multinacionales y la presión de los poderosos sobre el pueblo ambientada en un futuro distópico en el que en una ficticia ciudad japonesa, Megasaki, gobernada por un cruel pero ridículo alcalde dictatorial que tras una epidemia de fiebre canina decide extraditar a todos los perros de la ciudad a Isla  Basura, una insalubre isla-vertedero. Allí, un grupo de chuchos que han formado una especie de comando a las ordenes de un pendenciero perro callejero, Chief, recibe un día la inesperada visita de Atari, un huérfano de 12 años criado por su pariente el alcalde Kobayashi que busca a su perro Spots, aparentemente muerto en la isla. La búsqueda de Spots se convierte en el motor de parte de la historia que se desarrolla en la isla mientras que en Megasaki el gobierno municipal trata de neutralizar por pérfidos intereses los intentos de encontrar un antídoto para la gripe canina, las revueltas de los jóvenes estudiantes partidarios de los perros y denunciantes de las maquinaciones de Kobayashi y todo el revuelo ocasionado por la desaparición de Atari.   

Una interminable galería de pintorescos y logrados personajes, tanto humanos como perros, realza una historia que debe mucho al mundo del cómic con una calculada mezcla de manga e historieta occidental de aventuras en cuanto a su vertiente argumental atravesada totalmente por el ácido humor wesandersiano y sus referentes cinéfilos y de cultura pop, mientras que el aspecto formal, con unos conseguidos muñecos de latex animados mayormente a mano, bebe efectivamente del anime y la iconografía nipona (moderna y tradicional), las ilustraciones de los libros infantiles y el siempre presente apabullamiento visual del director y su querencia por los colores chillones y las puestas en escena aparatosas y engoladas, al mas puro estilo Ken Russell. Un montaje dinámico y un ritmo de la narración vibrante convierten a esta historia en una absoluta delicia en donde los momentos graciosos y los diálogos ingeniosos y con un descacharrante doble sentido se suceden mientras no dejamos de pensar en las similitudes de esta fábula con la vida real. Un buen puñado de conocidos actores norteamericanos y británicos prestan sus voces en la VO a la jauría de perros exiliados rebeldes: Bryan Cranston, Edward Norton, Scarlett Johannson, Liev Schriever, Bill Murray, Frances McDortmand, Tilda Swinton…De los personajes humanos japoneses, que hablan en lengua nipona en el filme, se ecargan repautadosa ctores de ese país como Ken Watanabe o Konichi Nomura, que es además uno de los guionistas del fime. Hasta la mismísima Yoko Ono interviene en el papel de una científica. Teniendo en cuenta que es una película dirigida al público adulto, Isle of Dogs es una película que se disfruta de principio a fin y nos muestra lo sano que es reírse de las miserias de nuestro mundo aunque sea por medio de un fábula fantástica         



domingo, mayo 06, 2018

UN LUGAR TRANQUILO (A QUIET PLACE)


 
*** y 1/2

Ciencia ficción-fantasía inusual y con premisa curiosa que podría convertirse en una película de culto aunque puede que no sea del gusto de los seguidores más acérrimos de las películas de invasiones extraterrestres ya que se apuesta por una vía de expresión más bien cercana al drama, sólo hay lo justo de acción, escasea la violencia y como rasgo más singular, apenas hay diálogos. Si, por que en este filme dirigido y protagonizado por el actor-realizador John Krasinski se habla lo justo y casi toda la comunicación es en lenguaje de signos por razones de la historia. Lo que se nos cuenta es el esfuerzo de una familia norteamericana por sobrevivir a una invasión alienígena (de la que apenas se nos dan datos) en donde una raza de extraterrestres invasores  depredadores carnívoros ciegos se guían por el sonido para capturar a sus víctimas humanas, lo que obliga a los supervivientes de la depredación -que se supone ha habido antes de los acontecimientos del guión- a moverse sigilosamente, no hacer apenas ruido y hablar sólo en idioma de signos. Es por tanto un drama-thriller con elementos psicológicos y familiares que para captar toda su esencia y disfrutar plenamente de ella es preciso seguir la historia con atención, tener empatía con la angustia de los personajes (algo que se consigue sin mucha dificultad dado el buen pulso narrativo del filme y el trabajo de los actores) y no esperar una película fantástica al uso.   

La comunicación y sus problemas, el miedo y el instinto de supervivencia son los tres temas principales que toca este filme, con el trasfondo de las relaciones de padres e hijos de fondo, elemento este último que dispensa algunos de los elementos más logrados y emotivos de la cinta sin olvidar algunos intensos segmentos de intriga que consiguen meter al espectador en un puño. Los Abbot (John Krasisnski y Emily Blunt), un joven matrimonio con tres hijos pequeños trata de buscar un lugar seguro para refugiarse de los voraces monstruos extraterrestres tratando de no dejar pistas de sonido. Desgraciados acontecimientos hacen que las relaciones sean difíciles en especial entre Lee, el padre y su hija Regan, que es sordomuda y la razón por la que su familia conoce el lenguaje de signos (Millicent Simmonds, sorda en la vida real y la revelación en El Museo de las Maravillas). Sin sustos fáciles, con pocos efectos especiales, sin recursos de terror de serie B y si con cierto halo de cine independiente y por que no, de western, esta película demuestra que una película de ciencia ficción puede funcionar perfectamente como un buen melodrama sin abandonar los elementos que se le presuponen al género. El reparto funciona extraordinariamente bien destacando especialmente sus intérpretes infantiles. Tal vez sobra un diseño de los extraterrestres que recuerda demasiado al de Alien, pero todo lo demás brilla en su plenitud. Recomendable tanto a seguidores del fantástico como a los que no sean fans del género. 

miércoles, mayo 02, 2018

HACERSE MAYOR Y OTROS PROBLEMAS




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Mediante el cada vez más extendido método de financiación del crowfunding se ha logrado realizar la segunda película de Clara Martínez-Lázaro, hija de Emilio Martínez-Lázaro que parece heredar la querencia de su padre por la comedia de personajes aunque con resultados más bien modestos. En clave de crónica generacional y con protagonismo femenino, Hacerse mayor y otros problemas es un filme que si bien logra entretener y divertir al espectador no consigue que ese pretendido mensaje de lo difícil que puede llegar a ser asumir las responsabilidades de la madurez y la independencia personal y económica (y en especial las maternales-paternales y  familiares en general) se presente como dios manda, ya que se diluye en un maremágnum de ítems y recursos de comedia que aunque bien resueltos resultan demasiado forzados en su inserto en la historia. Es una pena porque ya el sólo hecho de tratar de recuperar la comedia costumbrista al estilo de la comedia madrileña de los 80 (Trueba, Colomo,etc.) con calves contemporáneas y la problemática de al generación EGB y la de los millenials resultaba loable.



Aunque en conjunto la química grupal del interesante reparto es buena (esto es algo esencial en una comedia de personajes) hay algunas irregularidades: pese a que el papel protagonista a cargo de una correcta Silvia Alonso es esforzado, no se puede decir lo mismo de una Bárbara Goenaga con altibajos y aprobado raspado y un voluntarioso pero algo soso Vito Sanz, mientras que una María Esteve a la que parecía que habíamos perdido la pista consigue con solvencia un personaje curioso y entrañable. Las tribulaciones de Emma, una joven que posee un talento que ella apenas valora (es autora de un libro infantil) ya que parece querer centrarse más en todas esas cosas que la sociedad parece imponer a la gente de su edad (adquirir una vivienda, echarse pareja fija, tener familia), están bastante bien expuestas en su vertiente más costumbrista -aunque se echeen falta una mayor linealidad- y por ello el final de la película consigue con su moraleja de superación y autoconfianza un mensaje tan sincero como fácilmente identificable por bastantes espectadores, lo cual también es un logro.

jueves, abril 26, 2018

UNA RAZÓN BRILLANTE (LE BRIO




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Sin aportar nada realmente nuevo y sin tener un mensaje excesivamente rompedor, este filme del actor y director galo Yvan Attal cumple con creces su rol de drama-comedia con cierto componente social, con un regusto inequívocamente francés aunque con ciertas concesiones de la comercialidad anglosajona. Si esta película funciona, eso es gracias al buen hacer de sus dos protagonistas, el veterano y siempre sublime en sus interpretaciones Daniel Auteuil y el descubrimiento de la joven cantante y actriz de origen argelino Camélia Jordana. Ambos, llevando a sus respectivos personajes a momentos de interacción exultantes, consiguen dar empaque a una historia de conflicto intercultural e intergeneracional que puede que parezca que no sea demasiado diferente de otras similares pero que en realidad es una hábil exposición de una realidad bastante común en una Francia cada vez más multicultural y con bastantes desigualdades sociales en donde el origen aún condiciona demasiado. Sin corrección política impostada, la película es un tirón de orejas a la sociedad francesa tan oportuno como fácil e inofensivo, pero al fin y al cabo la película llega a un buen puerto pese a algunas irregularidades en su planteamiento y desarrollo.    

Le Brio es una enésima puesta al día del mito de Pigmalión, esta vez con las figuras de Pierre Mazard un pedante, solitario y vanidoso profesor de derecho de la Universidad parisina de Assas al que tanto el alumnado como el resto de profesores detestan, y una estudiante a la que trata de instruir para que represente a la universidad en el concurso nacional de oratoria, la joven de origen árabe Neïla, que ya había tenido un encontronazo con el profesor Mazard el primer día del curso. En realidad el hecho de que Mazard se ocupe de la preparación de Neïla tiene una explicación interesada e instrumental para el profesor, pero a pesar de las reservas iniciales de ambos por las diferencias entre ellos (especialmente en lo que respecta a Mazard por el humilde origen social de la muchacha) una inesperada complicidad no tardará en aparecer venciendo prejuicios y creencias. No es que haya en la película grandes momentos de comedia y ni siquiera en su faceta de drama encontremos momentos memorables, pero la historia tiene su mensaje y no carece de elementos de  bien presentados. Cine francés como siempre cumpliendo al máximo.

martes, abril 17, 2018

CAMPEONES !


 
*** y 1/2

Buena noticia que en el cine español se hagan comedias ambiciosas, inteligentes y llenas de buenas intenciones como el nuevo filme de Javier Fesser, un director que en su momento se postulaba como una gran promesa gracias a su dominio de la imagen y su habilidad para recrear fascinantes escenas, imposibles y asaz surrealistas inspiradas en el cómic y en los dibujos animados, como ya demostró en su ópera prima El milagro de P.Tinto (1998). El hecho de que en 20 años el director madrileño haya dirigido sólo cinco largometrajes (uno de ellos de animación) y que hasta el momento no hubiese respondido a las altas expectativas en él depositadas ha sido algo bastante desconcertante aunque este nuevo filme, que tal vez sea el mejor de cuantos ha hecho, podría cambiar su errática trayectoria. Campeones, una comedia-drama con espíritu de feel good movie y en donde aquel elemento caricaturesco y disparatado de sus comienzos se encuentra ausente - aunque no así su tebeístico y divertido manierismo iconográfico deudor de la escuela Bruguera, aunque aquí mucho más contenido- tal vez no sea una película redonda y el buenrrollismo de su guión pueda ser impostado a veces, pero un filme en donde intervienen un buen plantel de actores no profesional con discapacidad intelectual y que además reivindica sin tópicos manidos ni sensiblería las capacidades de estas personas y el obligatorio encuentro e integración de los diferentes por parte de los “normales” es más que un logro que Fesser lleva a buen puerto con un buen trabajo tanto desde el punto de vista cinematográfico como del narrativo.

Un actor con tantos recursos como Javier Gutiérrez era una opción ideal para centrar argumentalmente esta película en donde su personaje experimenta un proceso de cambio personal bastante significativo. Utilizando la siempre fértil estructura de película de logros deportivos con el baloncesto como elemento central - un deporte que siempre ha dado interesantes momentos a la historia del cine y respecto a esto este filme se remite mucho a Hoosiers(1986) - vemos la maduración de un hombre egoísta e inmaduro cuyo forzado trabajo con discapacitados logra centrar su errática existencia mientras que sus nuevos pupilos consiguen a través del deporte sentirse útiles y alcanzar metas en todos los sentidos que ni ellos mismos esperaban. Gutiérrez interpreta a Marco Torres, entrenador ayudante del Estudiantes madrileño (entrañable club, por cierto) que es expulsado por agredir al entrenador principal (Daniel Freire) y provocar un accidente de coche por conducir borracho, hecho que le acarrea una condena judicial de realizar servicios sociales con personas con discapacidad intelectual en una humilde asociación de un barrio madrileño. Su reticencia y desdén inicial pronto se tornará en pasión a medida que conoce a sus diez nuevos jugadores, nueve chicos y una chica con diferentes tipos de deficiencia y situaciones personales que se convertirán pronto en estrechos cómplices vitales, al mismo tiempo de que también trata de reconducir la relación con su ex mujer Sonia (Athenea Mata). Hay muchos momentos divertidos y emotivos con épica cotidiana en donde brillan los actores discapacitados de manera convincente y entrañable mostrándonos toda la realidad de estas personas tanto a nivel social como personal: un diez para ellos.  El filme, obviamente, no está exento de crítica social con bastantes tirones de orejas y una significativa mención a un vergonzoso hecho real que ocurrió en los Juegos Paralímpicos de Sidney de 2000 y que dejó a la delegación española como unos auténticos trileros. Javier Fesser tiene recursos para ser el Terry Gillian español, pero más allá de eso, Campeones es una buena muestra de cómo se puede hacer una comedia diferente y que cumple en diferentes frentes.      

martes, abril 10, 2018

UN SOL INTERIOR (UN BEAU SOLEIL INTERIEUR)



 *** y 1/2

A estas alturas, descubrir el enorme talento de Juliette Binoche no tiene mucho sentido pero es cierto que hay  películas que consiguen que su buen hacer y profesionalidad se vean enormemente sublimados. Este es el caso de Un Beau Soleil Interior un excelente drama romántico-psicológico con algún apunte de comedia tan realista como enrevesado en donde Binoche constituye por si sola la película. Tanto desde una óptica de una disertación sobre la dificultad de las relaciones amorosas y personales en la vida moderna como desde una presentación de la búsqueda de la felicidad por parte de las personas que de alguna manera se sienten incompletas, el filme de la hábil directora francesa Claire Denis (coescrito junto con la escritora Christine Angot) logra ser una obra sugerente que tal vez tenga algunos fallos en el ritmo y una historia un tanto árida que impida llegar a ser un filme cien por cien excelente pero el enorme trabajo de su brillante reparto, su puesta en escena verista y sus ricos diálogos (y silencios) marcan el buen devenir de una película que certifica la maestría del cine galo para hacer obras complejas a la par que degustables por un relativamente amplio espectro de público.     


Isabelle, una pintora de 50 años divorciada con anhelos de reencontrar el amor y de hallar sentido a una vida profesionalmente exitosa pero que en realidad se antoja vacía emprende una serie de relaciones consecutivas con varios hombres, con caracteres y circunstancias diferentes entre sí, que terminan resultando insatisfactorias. Desde una relación abusiva con un déspota y machista banquero hasta con la relación fortuita con un compañero profesional, Isabelle  no parece lograr un equilibro emocional desde el lado afectivo aunque desde el aspecto sexual no parece ir todo tan mal (o no). Es el drama de una mujer firme y decidida pero parodójicamente insegura que parece sucumbir a ella misma y sus propias obsesiones e imposibles anhelos. El catálogo de situaciones amorosas y emocionales que se dan en esta historia es enorme y a ello ayuda el más que convincente trabajo de  Binoche y del resto del reparto repleto de personajes contradictorios y al final tan frágiles como la protagonista donde figura también Xavier Beauvois, Josiane Balasko, Nocolas Davauchele, Philipe Caterine o Gérard Deperdieu en un papel clave en la historia que termina llegando casi al fondo de la cuestión. Una película inteligente y extraña en donde la comedia desde su vertiente más ácida suaviza el drama de las relaciones amorosas y la falta de afecto contado sin ambages y con respeto al espectador exigente e inteligente.   


jueves, abril 05, 2018

READY PLAYER ONE




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Un homenaje al cine de evasión-espectáculo, esto es lo que ofrece el último filme de Steven Spielberg al que le toca ahora la racha de películas prácticamente seguidas a la que suele recurrir cada cierto tiempo estrenando Ready Player One sólo unos pocos meses después de Los Papeles del Pentágono y dejando constancia una vez más de su variedad de registros temáticos pues nada tiene que ver un filme con el otro. En esta ocasión, adaptando una novela de ciencia ficción de Ernest Cline de 2011 que ha sido uno de los últimos fenómenos editoriales en el género, el Rey Midas hollywoodiense hace resurgir su vena de narrador de historias épico-fantásticas trufadas de efectos especiales con un relato que en la novela original- y en este filme- es un homenaje a la cultura pop de los años 80 aún estando ambientada en un futuro distópico. Plagada de referencias a películas, canciones, videojuegos, series de TV, juguetes, libros y otros objetos de los 80 (aunque también de los 70 y 90) presentes durante todo el metraje- son tantas que algunas pueden pasar desapercibidas- esta película podría entrar en la últimamente tan abundante categoría de producto nostálgico ochentero  pero consigue sin duda ir mucho más allá y teje una perfecta y esforzada muestra de cine-entretenimiento hecha con cabeza con vistas puestas tanto en la crítica como en el público que no sólo juega como nadie con los múltiples referentes del entretenimiento que presenta sino que también consigue atrapar al espectador en su asiento con dosis de emoción, adrenalina, aventura, tensión y suspense, como el buen cine de evasión de toda la vida. Y todo ello con sentido del humor y tomándose a su misma lo justamente (pero bastante) en serio que puede tomarse un filme de estas características.

En realidad, la historia es más bien simple y con una estructura vista en mil y un  productos de ficción, pero el astuto guión que adapta la novela firmado por el propio Cline y Zak Penn consigue elevarlo todo a la máxima potencia que la premisa lo permite ayudada por una espectacular puesta en escena y efectos especiales digitales en su mayoría de Motion Capture que no resultan en absoluto fatigosos como en otras películas llenas de imagen digital, que en este caso es más de la mitad del filme. Nos encontramos en el año 2045 en un planeta tierra empobrecido y sin esperanza en donde las personas viven hacinadas en mastodónticos conglomerados de viviendas ruinosas; el principal entretenimiento de la población y su única vía de escape de la desasosegante realidad es un alucinante juego de realidad virtual llamado Oasis, que permite vivir en un mundo irreal mediante avatares fantásticos de los jugadores en donde se lucha y compite por los típicos objetivos de los videojuegos solo que esta vez de manera sofisticada y casi realista.  En Columbus, Ohio, el adolescente Wade Watts (Tye Sheridan), cuyo avatar Percival se hecho celebre por sus hazañas, está decidido a  encontrar la llevar a cabo prueba que uno de los creadores del juego, James Halliday (Mark Rylance) ha dejado tras su muerte: encontrar un easter egg en el mundo de Oasis que supondrá la propiedad de la empresa al ganador. Además de Wade/Percival, el resto de infinidad de jugadores entrarán en la competición así como la compañía IOI liderada por su maquiavélico presidente Nolan Sorrento (Ben Mendelsohn) cuya finalidad con Oasis no parece nada clara. La irrupción en la búsqueda del avatar Art3mis (Olivia Cooke) pronto empieza a clarificar las cosas y la misión se convierte en una peligrosa y emocionante aventura en mundos virtuales.

Como espectáculo visual, Ready Player One es apabullante pero siempre dejando pinceladas de humanidad y romanticismo que pueden resultar en algún momento cargantes (en el más puro estilo Spielberg) pero que en ningún momento descentran el sentido del filme, que se esfuerza por mandar un épico mensaje de rebelión de las clases populares contra los poderosos y las grandes corporaciones. Entre los múltiples homenajes pop que se hacen destacan el de El  Resplandor y las referencias a los primeros videojuegos arcade como el mítico Adventure. Además de una banda sonora con clásicos del pop rock de los 70 y 80, personajes y objetos de mil pelis, cómics, juegos o libros hacen su cameo de rigor de algún modo gracias a la recurrente operación de compra masiva de derechos tal y como se hizo en una película producida por Steven Spielberg, Quien engañó a Roger Rabbitt (de bastantes referencias no se pudieron conseguir los derechos en este caso) aunque si hay un referente claro por las características de la premisa del argumento este es la novela Charlie y la Fábrica de Chocolate de Roald Dahl en donde James Hallyday viene a ser un cibertrasunto del legendario Willy Wonka. Hay que liberarse de prejuicios para ver y disfrutar este filme, toda una oda a la época dorada del entretenimiento popular (si, fueron los 80) y que además  pone de manifiesto que el sentido de la aventura y el espectáculo si son sabiamente manejados siempre traen sublimes momentos al séptimo arte.

viernes, marzo 30, 2018

EL VIAJE DE SUS VIDAS (THE LEISURE SEEKER)



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La importancia de los intérpretes principales en una película es algo crucial. Y es que posiblemente con actores de otro nivel o sencillamente diferentes tal vez estaríamos hablando de otra película a la hora de reseñar El viaje de sus vidas, una coproducción italo-americana que entre el drama y la comedia y con ropajes de road movie que cumple en su función de conmover al espectador de manera inteligente y con escasas concesiones a la sensiblería, todo gracias al excelente trabajo de Helen Mirren y Donald Sutherland. No se trata de una película excepcional, pero el despliegue interpretativo de ambos veteranos actores es sencillamente magistral.

Basada en una novela de Michael Zadoorian, el italiano Paolo Virzi presenta formalmente su candidatura a dirigir en Hollywood (aunque rodada en EEUU, en inglés y con reparto íntegramente anglosajón esta película tiene una producción mayormente italiana) con un filme que además recoge de manera más que correcta el espíritu de las road movies americanas (localizaciones de paisaje y paisanaje si bien no muy tópicas si tal vez demasiado vistas) con pareja protagonista en una historia con intríngulis y mensaje. John (Donald Sutherland) y Ella (Helen Mirren), un matrimonio de jubilados decide huir sin decir nada a sus hijos y sus amigos y conocidos con su autocaravana en un viaje sin rumbo definido y con al idea de pernoctar en campings y moteles. Ambos tratan de escapar del control de sus hijos y de los médicos y buscar una libertad desesperada pero insólitamente llena de ilusión al mismo tiempo en medio de una situación angustiosa: John parece de alzheimer y Ella tiene cáncer. Una serie de vivencias irán trayendo recuerdos, episodios olvidadazos o ignorados de la vida de ambos y una reafirmación de su propio amor. Pese que obviamente el componente melodramático en esta película es evidente, no se cae en ningún momento en lo fácil o efectista. Puede que sobren algunos momentos de indefinición de la historia o de mero relleno pero en su totalidad el filme convence. Al final, un mensaje de la importancia del trayecto vital que deja una sensación reconfortante.       

jueves, marzo 22, 2018

100 DIAS EN SOLEDAD





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El documental cinematográfico puede tener muchos estilos, finalidades, objetivos, orientaciones…Es un tipo de cine tan variado como la vida misma (porque de eso se trata, captar la realidad tal y como es) y tan rico y matizable como sus creadores quieren que llegue a ser. Con 100 días en soledad nos encontramos con un filme documental con una premisa atractiva de esas que pueden a traer a un importante número de espectadores por su orientación hacia la cotidianeidad desde un aspecto más bien insólito como es el de una selección de la filmación de 100 días seguidos de una persona viviendo apartada y aislada de todo en un entorno natural con recursos mínimos; pero también el hecho de que esas filmaciones se lleven a cabo con voluntad estético-paisajística y de documental de la naturaleza en un hermoso paraje natural de la península ibérica como es el parque natural de Redes en Asturias añade un punto de atractivo adicional debido a lo siempre fascinante que resultan este tipos de trabajos para el público. Es por ello que esta película al saber jugar muy bien con la plasmación de la grandiosidad de naturaleza y con la crónica real de superación además de ocuparse de otros palos como la relación entre el hombre y su entorno, tiene ingredientes de sobra para no defraudar y desde luego que no lo hace pese a que su propuesto a algunos les pueda parecer insípida o un tanto forzada.


El protagonista, codirector y promotor de este proyecto es José Díaz, un empresario asturiano de 50 años que decidió en 2016 poner a prueba su propia resistencia, tesón y autosuficiencia viviendo durante 100 días solo en una cabaña  en plena montaña del parque de Redes, sin móvil, radio, televisión o cualquier modo de comunicación electrónico, cultivando su propia comida y la proporcionada por animales de corral como las gallinas de su cabaña y algo de comida en conservas suministrada. Sin contacto con nadie, José, eso sí se acompaño de un sofisticado equipo de filmación en el que se incluía un dron con cámara para recoger las hermosas vistas aéreas del valle asturiano que vemos en la película. Al final de cada jornada José dejaba en un punto de recogida el disco duro de sus filmaciones que iba a ser montado por toda una luminaria del cine documental y de naturaleza de este país y codirector de este trabajo, Gerardo Olivares (Cantábrico, El Faro de las Orcas, Hermanos del Viento). El resultado es una película visualmente hermosa y muy sugerente en cuanto plasma con convicción la relación de José Díaz con el entorno natural en lo que fue un tour de force cuya significación humana se nos trasmite excepcionalmente. A ello ayuda que su protagonista, que en absoluto se quiere adueñar de la película, sabe transmitir con sus narraciones sobre sus vivencias y con sus silencios estados de ánimo singulares ante unas circunstancias insólitas. Pero lo que en realidad es principal protagonista en la película es la espectacularidad tanto de paisajes como la de las filmaciones de animales con los que José interactúa, reglando momentos entrañables y divertidos. El montaje de todo el material, a cargo de Olivares, es de recibo así como la esforzada banda sonora de Pablo Díaz, el hijo de José. Para amantes de la naturaleza y de documentales con mensaje          


sábado, marzo 17, 2018

BAJO LA PIEL DEL LOBO



 ** y 1/2

Es una pena que no hay salido bien del todo este esforzado y honesto film antropológico-naturalista presentado con un oportuno carácter minimalista en cuanto a diálogos y planteamiento de la historia. Samu Fuentes, un director curtido en documentales y en tareas de ayudante de dirección debuta en la ficción aportando apuntes interesantes aunque la película no logre finalmente llegar a cotas muy convincentes. Nos encontramos aquí con la bastante recurrida historia del hombre rudo y asilvestrado que vive aislado en la naturaleza y que en un momento dado tiene que sacar a relucir –inicialmente contra su voluntad- su lado más humano, en esta ocasión con una puesta en escena visualmente muy sugerente y en donde el paisaje natural cumple una función fundamental como la fuente vital de su protagonista, el hombre de las montañas Martinón (un engordado y convincente Mario Casas). El hecho de que la película se haya rodado en bonitos parajes de lugares tan distantes entre si como las montañas de Huesca y de Asturias da una idea del carácter universalista y aespacial de esta historia, que se podía haber desarrollado en cualquier otro punto de similares características 

A finales del siglo XIX Martinón, un cazador trampero que vive en una choza de las montañas cuyo núcleo de población más cercano y a donde él acude sólo en primavera es una pequeña aldea de escasos habitantes en la cual comercia con las pieles de los animales cazados, llega a la conclusión que necesita ayuda en sus quehaceres domésticos y accede a casarse por conveniencia con Pascuala (Ruth Díaz) la hija de uno de sus clientes como moneda de cambio por unas pieles. Martinón, que ya se desfogaba sexualmente con la mujer cada vez que bajaba al pueblo, no parece encontrar útil la compañía de Pascuala ni tampoco la de su hermana Adela (Irene Escolar), con la que se casará posteriormente. El conflicto entre ciertos brotes de humanidad de Martinón y su vocación por ser un ser libre y en cierto modo salvaje es lo que vertebra esta historia repleta de silencios y frases mínimas. Un conflicto que de algún modo tendrá que resolverse. En ese sentido, el guión- escrito por el propio director- prodiga en la relación entre Martinón y las mujeres mostrándonos un imposible de felicidad para ambas partes pero por diferentes motivos, aunque los altibajos de la historia y su parquedad narrativa finalmente no consigan transmitir un mensaje claro. Con elementos que recuerdan mucho a Montxo Armendariz o Manuel Gutierréz Aragón, Samu Fuentes muestra credenciales de que puede ser un gran director aunque en esta ocasión no le haya salido una película redonda.      

miércoles, marzo 14, 2018

EN LA SOMBRA (AUS DEM NICHTS)




 
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Cuando las películas se hacen bien hasta géneros tan plomíferos y previsibles como el cine “de juicios” pueden resultar apasionantes. Esto es lo que ha ocurrido con este filme alemán que fue nominado al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, una excelente mixtura de thriller y drama psicológico (por supuesto con los procesos judiciales de fondo) que plantea todos los recovecos emocionales tanto del dolor por la desaparición como de la lucha por lo justo. El sentimiento de impotencia, la desesperación, la rabia y la defensa de la verdad aparecen reflejados en el personaje de Katja (Diane Kruger), una mujer a la que una bomba en el centro de Hamburgo, mata a su marido Nuri (Numan Acar) un ex traficante de drogas reformado tras su paso por prisión de origen kurdo y a su hijo de 9 años Rocco (Rafael Santana). Una pérdida que hará mella en una mujer demasiado frágil e insegura y que con el torrente de circunstancias vividas y sentimientos experimentados posteriormente parece verse abocada a una resolución traumática. Si bien esta película no plantea ningún debate como tal, parece claro que nos presenta las consecuencias extremas que puede tener una vivencia de tal tipo en el ser humano, llegando a decisiones impensables. 

El filme atesora un guión impecablemente estructurado y en donde es fácil empatizar con su protagonista, pese a tratarse de una joven llena de faltas y defectos que no llega a ser una verdadera heroína dentro de la historia pese a ser más que una luchadora. Con un enorme realismo a la hora de presentar los interrogatorios y la investigación policial así como todo lo concerniente al juicio a los acusados de matar a Nuri y Rocco, el filme sabe como manejar elementos casuales o circunstanciales para aumentar la veracidad de la historia - resultan prodigiosos muchos momentos del juicio- así como trata al espectador de una forma inteligente para hacerle partícipe de todo el proceso judicial siempre lográndole meter en la piel de Katja: pocas películas consiguen ese nivel de identificación en el manido marco de los tribunales. Y por supuesto, todo lo relacionado con la protagonista esta impecablemente dispuesto, claro que a ello ayuda mucho la excelente interpretación de Diane Kruger, una actriz todoterreno que ya ha intervenido en Hollywood en varias ocasiones (Troya, Malditos Bastardos) Los instantes finales del filme difieren significativamente del resto de al película tanto por su ubicación como  por su tratamiento, en una deliciosa mezcla de western y drama a la europea. Crítica social y política, drama puro y duro y sobre todo un estudio sobre sentimientos extremos desfilan por una película eficaz y muy recomendable.    

lunes, marzo 05, 2018

ERREMENTARI: EL HERREO Y EL DIABLO



 
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Un nuevo nombre que hay que apuntar: Paul Urkijo Alijo. Este joven realizador alavés nacido en Vitoria-Gasteiz en 1984 muestra muy buenas dotes para el género fantástico y un estilo visual que sin ser- por ahora- demasiado original dentro de las diferentes audacias del género que se nos vienen presentando en los últimos años (diseño de producción casi de ilustración fantástica, fotografía de paletas rebuscadas, postproducción digital para casi todo, efectos visuales de inteligente efectismo) parece digno de cineastas más curtidos. Tomando como referencia la mitología y la tradición oral vasca, concretamente una leyenda recogida por José Miguel Barandiaran, Erementari, rodada en euskera al igual que la triunfadora de los Goya Handia y con vocación de hacer una película que cale en el mercado internacional, Errementari sin ser nada del otro jueves es una película que cumple y con crecer su función de ofrecer entretenimiento y emociones más inteligentes que efectistas (algo que se agradece últimamente en el cine de género) con una historia fantaterrorífica de regusto de horror gótico con la consabida ambientación decimonónica, esta vez en el paisaje rural vasco inmediatamente posterior a la I Guerra Carlista. La historia del inquietante herrero Patxi, un hombre reclusivo del que se decía que había vendido su alma al diablo y cuya enorme  maldad salía a relucir cuando algún vecino de su aldea osaba entrar en sus territorios, no es que sea un relato complejo precisamente pero en su estructura narrativa de cuento oral terrorífico reside su curioso encanto. Con influencias cinematográficas y literarias  de Edgar Allan Poe, Wes Craven, Lovecraft, Terry Gillian y  Roger Corman la película sabe usar, aunque rutinariamente, recursos y temáticas más propios del cine fantástico más comercial sin que la credibilidad del filme disminuya, aunque, eso si, al final eso afecta a una irregularidad que se acrecenta en la segunda mitad del metraje.       

Una cuidada ambientación de época con abundante elemento etnológico (indumentarias y viviendas de los vascos de caserío de entonces), efectos especiales y de maquillaje vistosos y una fotografía estilizada y sugerente son bazas principales para una película que muchas veces termina por perder el tono especialmente cuando trata de agarrarse a referentes y lugares comunes del fantástico. Aunque al principio la historia parece un relato sobre la lucha entre la superstición y razón no tardamos en darnos cuenta que lo que se nos narra es una poco convincente crónica sobre los límites del bien y del mal con la sombra omnipresente del temor al infierno y sus demonios como elemento central. Kandido Uranga, que encarna al inquietante y ambiguo herrero es con mucho el mejor intérprete del filme, en donde el actor vasco del momento, Eneko Sagardoy encarna con un aparatoso (y perfectamente elaborado) maquillaje, histrionismo y algo de exceso a un patético y torpe diablo que ha sido aprisionado por el herrero tras fracasar en el propósito de llevarse su alma. Ramón Aguirre, Josean Bengoetxea y la niña Uma Bacaglia, que encarna a Usue un personaje infantil fundamental en el filme, son algunos de los intérpretes de la cinta en donde hay algún Cameo sorpresa. Película que anuncia un director interesante, aunque esta claro que eso no es garantía de nada           

viernes, marzo 02, 2018

THE FLORIDA PROJECT






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La pobreza en EEUU es algo que suele encender interés: ver el lado más desconocido y menos visualizado del país más poderoso del mundo desde luego que da que pensar y plantea muchas preguntas. Y aunque se nos muestre esa realidad por medio de una historia de ficción- que bien puede ser real- siempre estaremos ante un valioso documento sobre si se nos trata de ofrecer algo verista y honesto, como esta valiente e inteligente cinta dirigida de manera naturalista y casi documental por Sean Baker, un nuevo y sólido valor del cine independiente norteamericano. Una realidad, la de los habitantes de los moteles de las afueras de las ciudades, que viven en régimen de alquiler, que nos presenta no solo el otro lado del sueño americano sino la insuficiencia del ser humano para lograr la justicia en su sentido amplio. Un motel de Orlando cercano a Disneyworld- mostrando la paradoja de que a pocos kilómetros de un mundo idealizado paradigmático del estado de bienestar y de la felicidad- es el escenario en donde viven la joven madre soltera Halley (Bria Vinaite, una actriz primeriza no profesional descubierta por el director por sus fotos en Instagram) y su hija de seis años Moonee (Brooklynn Prince), a través de cuyos ojos vemos esta historia. Halley no tiene empleo, es inmadura e irresponsable y deja demasiadas libertades a su retoña, Moonee, que con su inocencia obvia el desolador panorama económico, familiar y de entorno y disfruta jugando con los niños de su edad de los apartamentos. El conserje del complejo, Bobby (Willem Dafoe, el rostro mainstream del filme) se desespera ante los panoramas con los que convive en el motel y en especial con Halley y Moonee, cuyas vidas terminan influenciando en la suya y en sus obligaciones hasta el punto de verse obligado a tomar cartas en el asunto.     

El filme se sustenta en una historia más formada de sucesivas situaciones y viñetas que de una narración puramente lineal aunque al final todo lleva a un esperable desenlace. Todo el elemento costumbrista esta excelentemente presentado así como diversos momentos cotidianos cada uno con su significación y su lectura más menos desalentadora y sin ahorrarse temas escabrosos. La interpretación de Brooklynn Prince y el resto de actores infantiles es sencillamente genial por su espontaneidad y su credibilidad con un mensaje claro: la alegría de la infancia casi nunca se pierde. Bria Vinaite consigue también encandilar en su primer papel y el resto del reparto- diferentes arquetipos de las clases trabajadoras más pobres americanas- transmite total credibilidad. El personaje de Dafoe merece mención aparte ya que representa el intento de sensatez en un panorama realmente complejo, una especie de justiciero de lo cotidiano. Realismo cinematográfico al cien por cien